Vida y obra de Alexander von Humboldt

En todo este ajetreo y entre estudios especiales en los campos m√°s diversos, trabaj√≥ persistentemente en su trabajo m√°s agotador, el sue√Īo de su juventud, el ¬ęcosmos¬Ľ, cuyo primer volumen fue esperado por el mundo en 1845. Acort√≥ su sue√Īo a 4 horas, llev√≥ a sus colegas con √©l en todos los viajes, solicit√≥ informaci√≥n de los especialistas responsables y les envi√≥ sus dise√Īos para que los criticaran.

Pero el trabajo que creci√≥ bajo sus manos segu√≠a siendo un torso. H. muri√≥ el 6 de mayo de 1859, en el a√Īo 90 de su ¬ęvida conmovedora¬Ľ, en la disminuci√≥n de la fuerza en su departamento sobre la primera hoja del quinto volumen . Despu√©s de una solemne presentaci√≥n en la catedral, fue enterrado en la tumba familiar en Tegel junto a su hermano.

Los bienes muebles

Hab√≠a un misterio sobre el patrimonio de H. Hered√≥ la mayor parte de los bienes muebles, especialmente la biblioteca, de su ayuda de c√°mara Seifert, a quien le dio todas sus posesiones con pocas excepciones en 1858 para evitar un testamento para disputar el testamento, y solo reserv√≥ el usufructo. Transfiri√≥ sus diarios de viaje y notas para el ¬ęcosmos¬Ľ al estado. Los esfuerzos de Seifert para vender la preciosa finca cerrada fracasaron en Prusia debido a la negativa de los expertos, en los EE. UU.

Debido a la excesiva demanda. En 1860 termin√≥ en el librero londinense Stevens, quien hizo un buen cat√°logo para √©l ( Nachdr.Leipzig 1967), vendiendo piezas individuales y bloques m√°s peque√Īos, principalmente a los EE. UU., Y organiz√≥ una subasta que dur√≥ varios d√≠as. Pero incluso antes de esto, un incendio destruy√≥ el almac√©n en 1865 y, junto con otras bibliotecas valiosas, los H. s, de los cuales solo quedaron 574 libros en su mayor√≠a defectuosos, que fueron subastados en Londres en 1871.

Un aliado excepcional

Las acciones que se enviaron a los EE. UU., Incluidas muchas Humboldtiana y, como la pieza m√°s valiosa, su copia a mano del ¬ęKosmos¬Ľ con numerosos suplementos, se consideran perdidas. Una apreciaci√≥n de H.s y su trabajo es casi imposible. Solo ha desarrollado completamente a unos pocos hombres en profundo afecto mutuo. Innumerables investigadores, artistas y sobrevivientes de hombres merecedores, a quienes promovi√≥ y apoy√≥, le agradecieron.

Los liberales y tolerantes en el pa√≠s lo ve√≠an como un aliado excepcional, al igual que los reaccionarios en la iglesia y el estado como los ateos dudosos, renegados y de pensamiento materialista. En su universalidad √ļnica, se le apareci√≥ a muchos grandes de su tiempo como un modelo inalcanzable, como Ch. Darwin, mientras que muchos especialistas en el positivismo emergente lo encontraron como una carga inhibidora.

Ning√ļn individuo podr√≠a pasar por alto las sugerencias que hab√≠a extendido o incluso su trabajo completo, y un panel de especialistas elude la evaluaci√≥n de partes aisladas de su significado a menudo comprensible. En su gigantidad, versatilidad, dispersi√≥n y ocasionalmente tambi√©n en desorganizaci√≥n, a√ļn no se ha registrado de manera confiable ni bibliogr√°fica (Bruhns II, pp. 485-552).

Historiador cultural o político cultural

Ya cada título de trabajo resulta demasiado limitado, independientemente de si lo llama geógrafo (H. Beck), geofísico (J. Kellner), geólogo, petrógrafo, minero, botánico o biólogo, economista, viajero de investigación, historiador cultural o político cultural: H. había promovido de manera más sostenible a través de su propio trabajo, ya no estaba escrito.

Solo a fines del siglo XVIII , en el que H. creci√≥ como una ¬ęcabeza r√°pida y f√©rtil¬Ľ, capaz de tomar nuevas ideas con una imaginaci√≥n v√≠vida o ¬ęsacarlas de la esencia de las cosas¬Ľ, confirmado por Goethe en la idea del contexto. todas las cosas y todo convencido incluso de la necesidad de la investigaci√≥n causal y cuantitativa posible, contactos internacionales con casi todos los esp√≠ritus productivos de su tiempo cuidando, √©l podr√≠a con talento casi ilimitado en una amplia variedad de campos que investigan de forma independiente durante 70 a√Īos, convirti√©ndose en el √ļltimo cosm√≥grafo universal de los tiempos modernos.

La filosofía natural

Incluso las lagunas a menudo llamadas en su talento para la m√ļsica, las matem√°ticas y la filosof√≠a parecen dudosas. Su eminente talento para el lenguaje requiere un o√≠do musical, que no debe dejarse enga√Īar por sus comentarios despectivos sobre el negocio de la m√ļsica de Berl√≠n que lo perturba.

Sus métodos pioneros en la recopilación de valores estadísticos, entre otros.en orometría, climatología (isolinas) y economía, demuestran que fue capaz de manejar las matemáticas de manera productiva, que también dominó lo suficiente como para calcular su ubicación astronómica. Su excelente juicio le permitió convertirse en un portavoz eficaz de la investigación empírica metodológica contra la filosofía natural especulativa de su tiempo en el campo de la epistemología, pero sin quitarle el derecho.

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